martes, 2 de octubre de 2007
Editorial indigestión 3
¿Se puede comprender el mundo, no estando vinculado a él por una forma de entusiasmo ideológico o por pasiones tradicionales?
En este último mes y medio hemos partido de un pregunta parecida, tratando de formular un respuesta tangible a nuestra realidad. Ironicamente la pregunta encaja de manera perfecta con lo acontencido en esta última semana, hay que recordar - por que parece que habría que hacerlo- , que de nuevo es septiembre, un mes para exaltar con pasión nuestras tradiciones y festejar (para los que aún tienen el valor de hacerlo) un año más de independencia. Es aún más curioso que los ideales que en su tiempo llevaron a verdaderos héroes a ofrecer su vida por hacer Patria hoy estén de nuevo en debate y terminen en patéticas mutaciones de los mismos conceptos. Éste es un septimbre de saturaciones, en su mayoría mediáticas, una libertad manoseada, una independencia ultrajada, una democracia simulada y reducida un juego ridículo de supuestas buenas intenciones y acuerdos indigestos -facturas pagadas-.
Septiembre huele y sabe, a duopolios, a petróleo, a gasolina mala y cara, a protocolos ridículos, a explosiones.
podríamos decirles a todos nuestros políticos a modo de amenaza esperanzadora.
Bienvenidos al primer septiembre del resto de su vida.
martes, 25 de septiembre de 2007
Para el recuerdo
Pedro Ferris habla en el senado contra la reforma electoral... berridos desesperados ¿y el derecho de expresión?
miércoles, 19 de septiembre de 2007
A seis años del once del nueve del dos mil uno
“Acostumbrados al alarde del horror, toleramos las imágenes de la crueldad y de la angustia. Nuestra vida cotidiana está tapizada de estampas de barbarie. Lo que nos perturba de ésta fotografía no es la visión del sufrimiento, si no la apariencia de quietud. Es más fácil aceptar el dolor de la víctima que la determinación de un hombre que decide su muerte”Hace seis años el New York Times publicó esta fotografía. Su tranquilidad era intolerable; su belleza inadmisible. La imagen muestra a uno de los hombres que se arrojaron desde lo alto de las torres, acosados por el fuego y el veneno del humo El hombre parece suspendido en el aire. No alcanzamos a ver su rostro, pero la expresión de ese cuerpo que dirige a la muerte sugiere sosiego. La cabeza, como la punta de una flecha, apunta al centro de la tierra. No parece combatir la terrible succión de la gravedad. Los brazos no se mueven con desesperación: reposan en los costados; las piernas no se agitan frenéticamente: cuelgan de lo alto. Si volteamos la fotografía, veríamos a un hombre orgullosamente erguido que se dispone a marchar. ¿Quién es el hombre que cae? Nadie lo sabe a ciencia cierta. Lo más probable es que haya sido Norberto Hernández, cocinero de 42 años que trabajaba en Windows of the World, el restaurante en la cima de la torre norte. La esposa y la hija de Hernández rechazan con indignación esa posibilidad. "Mi padre no pudo haber muerto saltando de una ventana”, ha dicho la hija, queriendo defender su recuerdo. Sabemos que, como toda fotografía, esta fotografía miente. O más bien tuerce la verdad. Fotografiar es enmarcar y enmarcar es excluir, escribió Susan Sontag hace treinta años. Esta fotografía parece la imagen de un momento apacible. Pero es, en realidad, el testimonio de un cuerpo abrumado entre dos momentos: unos segundos antes, el infierno de las llamas; unos segundos después la muerte. La fotografía no narra. Y en ella puede verse tal vez un retrato de estoicismo; la bravura de la voluntad; la dignidad de un hombre que, frente a la inevitabilidad de su fin, decide abrazarlo. Quizá por eso resulta tan desconcertante.
Fragmento de "Una Fotografía" Silva-Herzog Márquez, Jesús (2005) Andar y Ver Editorial. PÉRTIGA México D.F
Misunderstood
Por: Paola Reyes
No llenemos nuestros oídos de más malentendidos. No usemos nuestras manos para seguir construyendo este “realismo”. Que no pase otro once de septiembre pensando que el mundo queda tan lejos. Generemos cambios dentro de nuestra sociedad, comencemos simplemente volviendo los ojos hacia nosotros mismos.
Medios y política
Por:LAURA CASTRO GOLARTE*
La reforma electoral que está en proceso de aprobación ahora en los congresos de los estados luego de pasar por el Senado y la Cámara de Diputados, es un tema que merece una reflexión de largo plazo. Creo que ni los medios ni los políticos, si acaso unos cuantos, han valorado en su justa medida los alcances de una modificación constitucional de esta magnitud.
Las pruebas están, por un lado, en que los medios de comunicación con sede en el Distrito Federal se desgarran las vestiduras porque no serán contratados espacios comerciales para campañas electorales.
Y, por otro, en que los legisladores de los partidos más fuertes acuerdan elevar a rango constitucional la prohibición a terceros “de contratar o difundir mensajes en radio y televisión mediante los que se pretenda influir en las preferencias de los electores, o beneficiar o perjudicar a cualquier partido o candidato a cargo de elección popular”.
En el primer caso se trata en realidad de una buena noticia, que digo buena, extraordinaria. Es un paso gigantesco hacia la independencia de los medios de comunicación, cero o cada vez menos compromisos. Me explico: por lo general, cuando los partidos contrataban espacios comerciales en medios electrónicos, mediante una negociación lograban una especie de “combo”, es decir, tantos spots incluyen entrevistas “gratuitas” en espacios informativos. Pues no habrá tal compromiso.
Hay quienes dicen que las nuevas disposiciones propiciarán el surgimiento de un “mercado negro”, es decir, el pago de entrevistas por abajo del agua y puede ser pero, en todo caso, también serán pruebas para muchos periodistas y sus respectivos medios.
Y en el segundo caso, para los medios de comunicación y sus representantes, el silencio puede ser una opción y creo que de eso (evidentemente no calculado por los legisladores) ni siquiera se han dado cuenta. En campaña, los políticos quieren que se hable bien o mal de ellos, pero nunca que no se hable. Los tiempos oficiales no serán suficientes ni interesantes sin la intervención de periodistas y del público en algunos casos (especialmente en radio).
En ambos casos son los medios electrónicos (y los públicos a los que llegan), los que pueden resultar ganadores, pero quien sabe si se den cuenta o si quieran darse cuenta, aunque, en aras de la precisión, hablo de las grandes empresas de medios de comunicación.
En realidad se trata de una oportunidad grande para que los medios a los que me refiero, sus espacios informativos, sean de más calidad, condición indispensable en una democracia que sí parece que madura. La independencia traerá como consecuencia credibilidad, confianza y… más poder.
Y la mejor cosecha, si esto se da, la obtendrá la gente, la ciudadanía, que de por sí gana con la reforma electoral con campañas más cortas y menos costosas.
Vamos a ver cuánto nos tardamos.
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Laura Castro Golarte, destacada periodista colabora para el El Informador y Radio Metrópoli, escribió el libro Aprendiendo a votar.
Venganza o Desagravio?
Por: Pablo U. Guevara
Años después lo admitieron. La caída del sistema había sido una trampa ruin, un placebo para postergar la muerte septuagenaria del régimen. Y si el reclamo en las urnas había generado tal estruendo, la respuesta a dicha infamia fue un monumento de construcción: el ciudadano Instituto Federal Electoral.
Antes de que la herida cicatrizara, ya aparecían los comerciales del embestido. Altivo, sonriente, siempre seductor; mostrando a México y al mundo su credencial para votar, mostrando los simulados vientos del progreso, y la esperanza de su pueblo, con ojos soñadores, con el deseo de la renovación.
Cuando se creó el IFE no había ancestros cuyas cabezas se pudieran cortar. El sistema era aún demasiado fuerte como para permitir que eso pasara y la seducción nos tenía demasiado embelesados; ¿Desearíamos que el sistema hoy también hubiera podido evitarlo? ¿Porqué más allá del intercambio y del cabildeo, del toma y daca en los pasillos de Xiconténcatl, se encuentra en juego una cuestión fundamental que estriba en la enajenación del poder de facto: y entra otra pregunta no respondida; quién, como ciudadanos, queremos que le dé rumbo al Estado Mexicano?
Hoy parece que ellos se despiertan para contestarnos, con enérgica fortaleza, insospechada e insospechable. Hoy aparecen haciendo política, y mostrando –cosa extraña- un compromiso con la democracia. Y es que mientras algunos se cuestionan, e incluso afirman, que dar sentencias especiales como estas, es dañar a las instituciones mismas y es nada, mas que actuar con afán de venganza, otros, no nos atrevemos a ser tan simples.
No queremos ser simples, porque no sólo nos mueve el optimismo de que pueda cambiar la dinámica del juego, sino que además nos cuestionamos los beneficios de trasfondo que podrían buscar los legisladores, y no se alcanzan a ver muy grandes. ¿Y los costos?, altos, tal vez demasiado altos como para tomar el riesgo. Pero lo toman, y lo toman en un escenario en que sin importar los hechos, las irrealidades y los apoyos y las dudas, el árbitro ha perdido algo que no puede recuperar por si mismo: credibilidad.
En la historia tradicional mexicana eso importaría poco. A fuerza de sutiles imposiciones mediáticas, se habría hecho suponer que las personas en las instituciones habían actuado con probidad. Ahora, los arrebatos de los medios, que se vuelcan contra sus antiguos aliados, también tienen están pintados con colores de engaño, pero sus intenciones traslucen, en una campaña tonta e inverosímil.
Nos devolvemos al inicio: el IFE, fue un instituto ciudadano, plural y demócrata en los tiempos de Woldenberg y Merino; pero cuando la triada se convierte en un duopolio de las cámaras, nace la sombra de la infamia, y del dedazo priísta, nos movemos a la imposición coca-cola que hizo mella en el Consejo Ciudadano, y permitió el abuso, talvez no el delito, pero sí la infamia de rivalizar al país, permitir la degradación al estilo yankee, y negarnos a los mexicanos el conocimiento pleno de la información que nos pertenece.
Náusea Semanal
Por: Ana Paula de la Torre Díaz
Comenzaré con algunas noticias que según su estado de ánimo, les causarán algunas reacciones que yo no quiero saber…
Las cosas comenzaron el pasado lunes con las explosiones en los gasoductos de PEMEX acuñadas por el EPR que fueron un claro llamamiento a las autoridades por el reclamo de dos de sus adeptos desaparecidos el pasado mes de mayo. Tuvieron que ser evacuadas 12 mil personas, 1 millón 288 mil usuarios se quedaron sin abasto de gas tan sólo en Guadalajara y hubieron pérdidas diarias de 150 millones de dólares diarios.
La aprobación de la reforma fiscal no le cayó muy bien a aquellos contribuyentes en quienes siempre caen las cargas fiscales. Críticos expusieron su desaprobación al calificar la reforma como una salida fácil más que profunda para recaudar dinero, El 5.5% al alza de la gasolina fue aprobado como si la medida no tuviera un efecto inflacionario por todos conocido.
En el ámbito local la fuerza de la naturaleza cobró pérdidas tras intensas lluvias en el poblado de San Juan Cosalá, con un registro de alrededor de mil 500 casas dañadas
La propuesta de fiscalización por parte de excelentísimo gobernador Emilio González no fue aprobada por legisladores de su mismo partido.
Como cosa curiosa e inusual detallito mexicano, el tradicional grito del 15 de septiembre, fue realizado en tres ocasiones. Una por el jefe capitalino Marcelo Ebrard, otra en representación del gobierno legítimo de AMLO y finalmente el grito oficial del presidente Felipe Calderón. Lo bonito fue que se pusieron de acuerdo para no gritar todos al mismo tiempo y tener que competir con aquello del público asistente.
El presidente Felipe Calderón realizó una gira por Nueva Zelanda, Australia e India y regresó con la noticia de que tras negociaciones esperaremos por lo menos mil millones de pesos de inversión en nuestro país. Contrariamente Lula presidente de Brasil, se ha estado paseando por varios estados europeos pero no sólo para atraer inversiones al país, sino que ha estado negociando la viabilidad de vender etanol y producir algo realmente competitivo en su país.
Por primera vez desde el inicio de la invasión a Iraq, el presidente Bush ha aceptado la reducción de tropas. Se espera que la retirada concluya en 2008 con el regreso de unos 30 mil soldados.
Así concluyó la semana con la aprobación de la llamada reforma electoral que causó estragos por los intereses afectados de las televisoras, quienes ya no recibirán dinero extra pues los partidos utilizarán solamente tiempos oficiales para los spots.
